Pedro Pizarro: Cajamarca, 1532
De pronto, avanzó hacia Atahualpa un hombre barbado y vestido con un hábito blanquinegro: era el fraile Vicente de Valverde, acompañado de un intérprete indígena (Felipillo, según cronistas como Cieza y Garcilaso, o Martinillo, según los soldados-cronistas Pedro Pizarro y Miguel de Estete, testigos de los hechos) y del soldado español Hernando de Aldana, el único de la hueste hispana que entendía un poco el idioma de los incas.