Martín
Lutero (1483–1546) fue un teólogo y fraile agustino alemán cuya crítica a las prácticas de la Iglesia católica desencadenó la
Reforma protestante en el siglo XVI. Su labor no solo transformó la estructura religiosa de Europa, sino que también tuvo un impacto profundo en la lengua y la cultura alemanas.
El conflicto de las indulgencias
El punto de inflexión ocurrió cuando Lutero cuestionó la venta de
indulgencias, una práctica utilizada para financiar la construcción de la
Basílica de San Pedro en Roma. Figuras como Johann Tetzel promovían activamente estas remisiones de penas temporales, lo que llevó a Lutero a redactar
Las noventa y cinco tesis en 1517. Tradicionalmente, se considera que estas fueron fijadas en las puertas de la
Iglesia de Todos los Santos (Wittenberg).
Ruptura con Roma
La difusión de sus ideas fue acelerada por la
imprenta. Ante la creciente tensión, el papa
León X emitió la bula
Exsurge Domine condenando sus escritos. Posteriormente, en la
Dieta de Worms de 1521, presidida por el emperador
Carlos I de España, Lutero se negó a retractarse, lo que resultó en el
Edicto de Worms y su excomunión mediante la bula
Decet Romanum Pontificem.
Legado y traducción bíblica
Bajo la protección de
Federico III de Sajonia, Lutero se refugió en el Castillo de Wartburg, donde realizó la
Biblia de Lutero. Esta traducción al
idioma alemán fue fundamental para la estandarización del alemán moderno. Colaboradores como
Felipe Melanchthon ayudaron a sistematizar la doctrina, culminando en la
Confesión de fe de Augsburgo en 1530.
La Reforma provocó cambios drásticos en el
Sacro Imperio Romano Germánico, incluyendo conflictos sociales como la Guerra de los campesinos alemanes y, eventualmente, la
Paz de Augsburgo en 1555. La respuesta católica, conocida como la
Contrarreforma, se consolidó en el Concilio de Trento.