Anna Schilling vivió en Frombork durante el periodo en que Nicolás Copérnico ejercía como canónigo de la catedral local. Su presencia en la vida del astrónomo fue motivo de controversia en su época, ya que las autoridades eclesiásticas veían con malos ojos la convivencia de un clérigo con una mujer, lo que llevó a presiones para que terminara dicha relación.
Aunque los detalles exactos de su vida cotidiana son escasos, se sabe que Schilling actuaba como ama de llaves y compañera cercana de Copérnico. Su figura ha sido objeto de estudio por historiadores interesados en el entorno personal y social del científico, ofreciendo una visión más humana y menos abstracta de la vida en la canonjía de Frombork.
La relación entre ambos fue utilizada por los críticos de Copérnico para intentar desacreditarlo, mezclando cuestiones de moralidad eclesiástica con sus actividades intelectuales. A pesar de las presiones, su vínculo persistió durante años, marcando un aspecto significativo de la biografía personal del autor de la teoría heliocéntrica.
El legado de Schilling está intrínsecamente ligado a la historia de la astronomía renacentista, no por sus contribuciones científicas, sino por su rol como figura central en la esfera privada de una de las mentes más brillantes de la historia. Su historia ilustra las tensiones entre las normas sociales del siglo XVI y las vidas privadas de las figuras públicas de la época.