El Concordato de Bolonia fue un acuerdo firmado por el rey Francisco I de Francia y por el papa Leon X el 18 de agosto de 1516, un paso importante en la evolución de la Iglesia Galicana, pues este concordato sustituyó explícitamente la Pragmática sanción de Bourges de 1438, que había resultado ineficaz para garantizar la libertad de la Iglesia en Francia.